Internet de las Cosas

IoT1Por Ma. Eugenia Cedeño

El Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) es una tendencia que moverá en las próximas décadas enormes cantidades de dinero e ingenio. Detrás de esta tendencia, van a estar las grandes operadoras, pues el tráfico de información se multiplica; y los fabricantes de dispositivos de acceso y de red, pues se requerirán más ancho de banda e infraestructuras para hacerlo posible, además de miles de millones de sensores y aparatitos con capacidad de conexión.

La premisa económica de la “información perfecta”, que estipula que los individuos racionales pueden tomar decisiones óptimas basándose en información completa y oportuna sobre las variables que intervienen en la decisión que requieren tomar, está más cerca de la realidad gracias al Internet de las Cosas, ya que, al mantener conectado a Internet las cosas con las cuales interactuamos a diario (cocina, ropa, zapatos, lámparas, etc.) es posible recabar registros de desempeño, eficiencia, usos alternativos, entre otros, para decidir usarlas, comprarlas, recomendarlas, etc.

Algunos ejemplos de su potencial ya se han hecho presentes en industrias, manufactura, agricultura, conservación del patrimonio histórico, wearables, salud, hogar, gestión eficiente y sostenible de las ciudades. IoT proporciona, además, grandes oportunidades a las empresas para acercarse a sus consumidores, la conectividad permite establecer una relación directa con ellos, que abre posibilidades inimaginables. En 2026 tendremos todos nuestros electrodomésticos conectados y en 2020 ya lo estarán todos los televisores.

La revolución de la hiperconectividad

Un objeto conectado  a Internet permite a su productor saber cómo se está usando, cuánto tarda en consumirse, qué le pasa a medida que transcurre el tiempo, por ejemplo,  y con esta información es posible estudiar cómo fabricarlo mejor o cómo adaptarlo a lo que el mercado reclama.

Hoy, sólo el 1% de los objetos del mundo está conectado, pero la revolución está a la vuelta de la esquina.

El Internet de las cosas hará posible que la iluminación de la casa se adapte al programa de televisión que vemos sin que nosotros tengamos que mover un dedo. O detectando nuestro estado de ánimo y cansancio y seleccionando la música más apropiada, o incluso proponiendo los ingredientes de la cena según la actividad y consumo calórico del día.

“Controlar qué tenemos en la nevera desde el supermercado, iniciar una lavadora desde la oficina o activar el aire acondicionado cuando estamos en el coche, camino a casa, son solo algunas de las cosas que ya se pueden ver”, aseguró José María Zamora, Director de Mercadotecnia de LG, en el pasado CES de Las Vegas.

 ¿Qué necesita la IoT?

La conectividad de los objetos, a diferencia de la conectividad de las personas, requiere menos velocidad, sensores robustos y  baterías que duren entre veinte y treinta años.

La expansión de IoT necesita infraestructuras, empresas grandes y locales, y relaciones empresariales B2B.

Ya que ésta hiperconectividad consiste en que cada dispositivo que exista a nuestro alrededor vaya dotado de una dirección de Internet (y por tanto de capacidad para comunicarse con otros objetos) es lógico pensar que esa comunicación se hará por muchos medios: WiFi, WiMax, RFID, 3G, LTE, Bluetooth, NFC…

Comunicación M2M

El desarrollo del Internet de las cosas implica también que cada vez más las conexiones a Internet serán entre máquinas, y no entre personas que se mandan un mensaje por correo electrónico o mensajería instantánea. Es lo que en el sector se conoce como comunicación M2M (machine to machine, máquina a máquina), y que hará posible que cientos, miles de millones de sensores y chips repartidos por todos sitios comuniquen los datos que registran, ayudando así a regular el tráfico de las ciudades, a medir el consumo de energía del alumbrado público o a controlar los niveles de humedad en los bosques.

“Pienso que no sólo mejoraremos la eficiencia energética, sino la calidad de nuestro trabajo y nuestro ocio”, resume Jordi Palet, CEO de Consulintel y experto en el protocolo IPv6, que será el que haga realidad este mundo hiperconectado. El resultado serán las ciudades inteligentes o smart cities. Gracias al rastro informativo que dejamos con nuestro móvil, con la tarjeta de crédito o con un simple trayecto del vehículo, los ayuntamientos y los gestores urbanos, tras un análisis, podrán prever embotellamientos en el tráfico, gestionar mejor el aparcamiento y evitar las colas ante el funcionario de turno.

La tendencia crece y se afianza con el paso del tiempo. Es momento de decidir cómo ser parte de ella. Como un ofertante se requiere agilidad y adaptabilidad a los cambios, infraestructura de costos eficiente, ingenio, y capacidad de comunicación con clientes y proveedores. Como demandante simplemente levante su voz con sus exigencias, pronto alguien le escuchará y suplirá sus demandas. Esta será la nueva economía.

 

Fuente:

http://www.aunclicdelastic.com/iot-una-revolucion-industrial-y-en-la-relacion-con-el-consumidor/

http://www.pcactual.com/articulo/actualidad/reportajes/12706/internet_las_cosas_preparando_proxima_revolucion.html