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La tercera revolución agrícola: la revolución agromática

La tercera revolución agrícola: la revolución agromática

La agricultura puede ser definida como el conjunto de procesos ideados y llevados a cabo por el ser humano, que están orientados a producir materias primas vegetales y animales utilizadas fundamentalmente en la alimentación de la humanidad. La agricultura fue el proceso que cambió radicalmente el estilo de vida del ser humano, permitiéndole cambiar su condición nómada de cazador y recolector en la búsqueda de alimentos, a una condición sedentaria de productor de alimentos.  

 

Si algo ha caracterizado al ser humano ha sido su capacidad de cambiar los procesos que lleva a cabo gracias a la acumulación de experiencia y conocimiento en dicha actividad, a esta aseveración no escapa la agricultura. Es así como puede afirmarse que la actividad agrícola ancestral dista mucho de la agricultura actual debido al conocimiento cada vez mayor que ha logrado el ser humano sobre todos los aspectos involucrados en la agricultura.  

 

Según la forma de controlar los procesos, la historia de la agricultura presenta importantes hitos que permiten trazar una línea del tiempo y hablar de la agricultura en base a dichos hitos. Es así como se considera que la agricultura se inició aproximadamente 9000 años antes de Cristo, donde la selección empírica de plantas y animales silvestres fue dando forma a lo que hoy conocemos como cultivos y animales de cría. Se fue conociendo sobre las necesidades de agua y nutrientes tantos en plantas como en animales y así transcurrieron muchísimos siglos hasta que entre los siglos XVII y XIX se fue consolidando y registrando de manera escrita los conocimientos que se iban obteniendo sobre la fisiología de plantas y animales.  

 

Ya entrado el siglo XX se profundizó en el conocimiento de la vida  hasta llegar a descifrar la herencia. Es así como se inicia un avance vertiginoso en el conocimiento de la agricultura, tanto del organismo que se utiliza como de la necesidad de modificación del ambiente en que se desarrolla. Con este conocimiento se conceptualiza la necesidad de la eficiencia en la agricultura para producir más alimento requerido por una población creciente y cada vez más urbanizada, es decir, para alimentar a más personas con una cantidad constante y muchas veces decreciente de productores del campo. En este contexto se inicia la llamada Revolución Verde, la cual incrementó la producción de alimentos entre los años 1960 y 1980 mediante el incremento en la eficiencia de los procesos productivos lograda con el uso de cultivares producto de procesos de selección poblacional conjuntamente con el uso de insumos para la nutrición vegetal y para el control de poblaciones de insectos plaga y microorganismos patógenos.  

De forma similar, se obtuvieron razas y líneas genéticas de animales de cría que bajo entornos de producción con alimentación controlada y bajo óptimas condiciones sanitarias permitieron una mayor producción de alimentos para el ser humano. Conociendo la forma de herencia de las características agronómicamente importantes y conociendo en profundidad la fisiología y la nutrición vegetal y animal, se logró una mayor producción de alimentos por unidad de superficie.  

 

El conocimiento incremental de la molécula de ADN así como su funcionamiento, permitió al ser humano manipular esta molécula a nivel de células, y es así como se logra una segunda revolución en la agricultura al lograr obtener organismos genéticamente modificados (OGM), los cuales pueden portar secciones de ADN que no pertenecen a ningún individuo de su especie, pero les da ventajas competitivas en el entorno de producción, haciendo ésta más eficiente; esta es una revolución que pudiéramos llamar la Revolución Biotecnológica, y se ha estado dando desde finales del siglo XX.  

 

Tanto la Revolución Verde como la Revolución Biotecnológica buscan mejorar a priori el desempeño del proceso agrícola: al tener cultivares y razas genéticamente mejorados, bien sea por selección convencional o por manipulación directa del ADN, y al conocer la influencia del ambiente de producción y tomar las previsiones antes de iniciar el proceso productivo, se espera como resultado un óptimo desempeño. Sin embargo, la agricultura mantiene su esencia desde que se originó: sus procesos productivos se dan sobre entidades biológicas inmersas en un ambiente de producción, lo cual permite miles de combinaciones de variables que no pueden ser totalmente controladas, bien sean variables biológicas propias del organismo en producción, o variables ambientales con un alto efecto sobre la producción. Es por esto que el productor controla su proceso mediante indicadores que debería ir generando durante el proceso productivo. 

 

Al considerar que la Revolución Verde y la Revolución Biotecnológica han logrado la eficiencia del proceso a priori, la responsabilidad de llevar a buen término el proceso productivo recae en el productor del campo, por lo cual es necesario que cuente con las herramientas requeridas para la toma de decisiones concernientes a cambios en la forma como se planificó el proceso basado en lo que se está observando de dicho proceso. Se hace necesaria una Tercera Revolución Agrícola que complemente los grandes avances de las dos revoluciones anteriores, esto permitiría mejorar el proceso productivo según los que vaya indicando el propio proceso, mejorar el proceso en “tiempo real” y no solo conocer por qué el proceso productivo anterior no resultó en lo planificado. Para el logro de esto lo que hace falta es Información, por lo tanto la Tercera Revolución Agrícola es la Revolución Agromática, revolución que provea de las herramientas necesarias para conocer lo que está ocurriendo en el proceso productivo en cualquier momento que se desee, herramientas que faciliten al productor la toma de decisiones sobre la incorporación de prácticas no planificadas con la finalidad de que el proceso productivo resulte lo más eficiente posible.  

Esa información debe verse desde la perspectiva técnica o biológica, pero también debe ser vista desde la perspectiva financiera.  

 

Las herramientas de la Revolución Agromática pueden agruparse en aquellas que permiten el registro y monitoreo de información, aquellas que almacenan la información, y en aquellas que analizan esta información. En la primera categoría están las Apps que permiten registrar los datos de producción in situ, logrando así disminuir los errores de transcripción; son las llamadas herramientas de control de producción. Por supuesto, para hacer un control eficiente es necesario tener una referencia inicial, lo cual se logra con herramientas que permitan planificar la producción. También en esta categoría se incluyen los sensores que permiten captar segundo a segundo los parámetros ambientales de importancia, lo cual se logra mediante Internet de las Cosas (IoT, por las siglas en inglés de Internet of Things), que si su señal está conectada a “la nube” serán mucho más versátiles pues se podrán consultar los registros on-line desde cualquier lugar del mundo.  

 

En la segunda categoría en que se agrupan las herramientas que almacenan la información, se encuentran las Plataformas de Planificación de Recursos Empresariales (ERP por las siglas en inglés de Enterprises Resources Planning), que tienen la capacidad de almacenar e integrar toda la información de producción, logística y financiera que pueda darse en un entorno productivo, siendo esto especialmente valioso en las grandes corporaciones que mantienen muchos procesos productivos a un mismo tiempo, muchas veces procesos productivos disímiles; al igual que la categoría anterior, se hace más versátil si está en la “nube”.  

 

En la tercera categoría que involucra las herramientas de análisis se encuentran las relacionadas con Big Data, orientadas al manejo y análisis de grandes volúmenes de información y la Inteligencia Artificial, que son herramientas que permiten analizar millones de combinaciones de variables y reportes, bien sea de producción o registros o señales de IoT sobre el ambiente, y así poder explicar las razones de resultados de producción y sugerir las posibles causas de desviaciones con respecto a lo planificado, siendo esto lo que da mayor importancia a estas herramientas ya que se pudiera simplificar en concepto, que la inteligencia artificial tiene la capacidad de consolidar la información generada, monitoreada y almacenada con las herramientas antes descritas para explicar los resultados y sugerir posibles cambios en el manejo para lograr finalmente resultados muy cercanos a los planificados. Estas herramientas no se restringen a resultados productivos, también deben involucrar resultados financieros. 

 

De esta manera se puede concluir que la agricultura ha venido haciéndose más eficiente en su objetivo de producir más en menor cantidad de superficie. El primer gran salto cualitativo y cuantitativo se dio con la Revolución Verde; conceptualmente dentro de esta se da una segunda revolución, la Revolución Biotecnológica que permite crear organismos con una mayor capacidad de producción que usan de manera más eficiente el ambiente. Actualmente se está dando una tercera revolución, un tercer salto cualitativo y cuantitativo en la producción agrícola, mediante la Revolución Agromática, que permite una gestión más eficiente de la información para poder decidir en tiempo real como manejar y superar las desviaciones negativas que se estén dando en un proceso productivo. 

 

Por: Hernán E. Laurentin T.