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Altas temperaturas afectan al sector avícola

TermómetroPor Lcda. Jhosymar Sifontes

Entre enero y septiembre de 2015 se vivió el período más caluroso de la Tierra en los últimos 136 años, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Las altas temperaturas representan un riesgo importante en el sector avícola, debido a que la tasa de mortalidad de las aves se puede incrementar produciendo pérdidas millonarias que involucran al sector. Es por ello que algunas empresas han tenido que adaptarse a nuevas modalidades que les permita continuar con la producción avícola. A continuación describiremos cómo afectó el clima a la industria avícola y cuáles son los métodos que usan los empresarios para minimizar riesgos.

Según una investigación de la Ingeniero Ingrid Oliveros para el Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Maracay, Estado Aragua en Venezuela, mantener los niveles de temperatura adecuados, según la edad de los pollos, es difícil y costoso. En cada etapa de la vida de las aves existen rangos de temperatura ambiental que se consideran óptimas para que estas se comporten satisfactoriamente. Un golpe de calor puede elevar la mortalidad de los pollos de engorde de manera significativa durante las últimas semanas de vida de las aves.

Es por ello que los productores avícolas se esfuerzan por mantener la  temperatura ideal, la cual va a depender del objetivo y la etapa en la que se encuentre el ave. Por ejemplo desde el punto de vista de aumento de peso y rendimiento varía en función de la edad, desde 33 a 34°C para pollitos de un día hasta llegar al intervalo de bienestar de 21°C a 24°C para el pollo adulto. También está el caso de los pollos de engorde, los cuales  a pesar de ser homeotermos su temperatura corporal podía variar con el clima. Para que sus órganos vitales funcionen normalmente, debe mantener su temperatura corporal interna cerca de los 41°C.

La termorregulación funciona a partir de la edad de 8-10 días y permite una producción de calor o termogénesis igual a las pérdidas de calor o termólisis. Cuando van más allá de su zona de confort térmico, (de 15 a 25°C, después de la edad de 3 semanas), para luchar contra el calor, el organismo aumenta su termólisis y disminuye su termogénesis.

Para que las aves estén en confort fisiológico es necesario que la temperatura dentro del galpón se corresponda con la zona de Termoneutralidad o confort del animal. Un golpe de calor puede elevar la mortalidad de los pollos de engorde de manera significativa durante las últimas semanas de vida de estos animales. Los cambios climáticos y en especial las olas de calor tan frecuentes en nuestro trópico ocasionan daños tan bruscos y repentinos que echan por tierra los más envidiables índices productivos posibles de obtener luego de una eficiente faena productiva.

Sin embargo los productores avícolas se han sometido a estudios que les permita diseñar estrategias que ayuden a las aves a no sufrir estrés calórico y puedan consumir alimentos pese a las altas temperaturas. Es por ello que han surgido las dietas alimentarias para las aves, estas consisten en la restricción del alimento en las horas más calurosas del día, lo cual obliga al ave a consumir el alimento en las horas más frescas del día y a minimizar la producción de calor en las horas de mayor temperatura del aire. Sin embargo, este ayuno no puede ser muy prolongado ya que su efecto es limitado, en pollos de engorde a mayor período de tiempo sin consumir alimento, se produce una menor tasa de crecimiento.

También tenemos la incorporación de la ventilación para suplir aire fresco y oxígeno a las máquinas incubadoras y nacedoras, lo que se hace de 3 formas: La 1ª es con ventilación natural en plantas de incubación abiertas; la 2ª es por medio de unidades evaporativas (aquí en el techo de una incubadora); la 3ª forma, unidad de HVAC en el techo y por dentro de la sala de incubación.

Una exposición prolongada a altas temperaturas implica la caída del consumo de alimento, del crecimiento y de la retención proteica, y una acumulación de lípidos en la grasa abdominal, intramuscular y especialmente subcutánea. Además, la síntesis proteica muscular se reduce fuertemente con el calor, que parece ser la causa principal de la caída del depósito proteico. Todas las medidas que se puedan tomar orientadas a minimizar la incidencia del calor en el proceso de producción avícola, redundará en mejores resultados para el negocio.

Fuente:

www.teleSURtv.net

www.sian.inia.gob.ve

www.elsitioavicola.com

www.chickmaster.blogspot.com